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THE MARCIAN

Es una especie desconocida de un planeta muy lejano con las intenciones de controlar a toda raza inteligente desde las sombras, se dice que controlan la evolución de la humanidad desde el principio de los tiempo.

Origen: Desconocido.

Habilidad: Control mental.

Intenciones: Colonizar y moldear una especie desde las sombras.

Textura: Similar al anfibio con una piedra arriba del ojo que se dice que es la fuente de su poder.

Creador: bekrasy.

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Historia 1: La resistencia

Primeros pasos

Poco se conoce del lugar de origen de estos seres, algunos dicen que su planeta es un planeta es un vasto desierto que se extiende en todas las direcciones imaginables, dicen que su vasta tecnología mató todo aquello que les ayudaba a sobrevivir; este planteamiento se respalda por los jeroglíficos encontrados en un enterramiento sumerio datado en el periodo Uruk en las inmediaciones del golfo pérsico y los jeroglíficos encontrados cerca de la base de la pirámide de Guiza en Egipto.
Sin embargo, su piel y su composición fisiológica semejantes a la de un anfibio y sus cada vez más frecuentes avistamientos en el alcantarillado de ciudades como Londres, Nueva York o Madrid, nos inducen a creer que su subsistencia óptima se restringe a medios acuosos y ambientes húmedos, desmontando la teoría precedente. Cabe indicar que tanto en Sumeria como en Egipto, pese a su clima desértico, se localizan dos grandes focos de humedad: El golfo pérsico y el Nilo. Casi puedes sentir su ojo acechando entre los juncos…

EL DESCUBRIMIENTO

El movimiento No somos reales descubrió la existencia de estos alienígenas hace aproximadamente veinte años. La historia dice que el Sargento Elías McCarthy, perteneciente a la cuarta división de infantería encontró un búnker a las afueras de Berlín en el año 1948, la cuarta división de infantería estaba destinada en Berlín para defender la frontera americana de los soviéticos.
Poco se sabe de la noche en que el Sargento Elías McCarthy encontró cuando decidió dar un paseo en la noche del 4 de Julio tras festejar con su destacamento el día de la independencia. Los detractores afirman que la información que reveló a su nieto cuando se encontraba en el lecho de muerte se debe a que en el momento del suceso el Sr. McCarthy estaba borracho, otros afirman que su testimonio se debe a un delirio provocado por la demencia senil.

La historia de McCarthy

La familia McCarthy se mudó a España en 1973, residiendo primero en Barcelona durante diez años y finalmente estableciéndose en Madrid a mediados de los años ochenta. A principios de los años noventa, cuando Errol McCarthy no era más que un chico de diez años, su abuelo Elías McCarthy le hizo llamar a su lecho de muerte.
Sobre la historia que Errol escuchó sabemos varias cosas a ciencia cierta:
Que los hechos relatados se refieren a sucesos acaecidos el 4 de Julio de 1948 y que el pelo de Elías McCarthy encaneció en el transcurso de esa noche y jamás recuperó su color.
La historia, recogida del informe que Elías elaboró para el ejército americano poco antes de ser cesado y recuperado por No somos reales en Diciembre de 2009, la misma historia que Errol escuchó en su infancia, comienza así:
Al caminar cerca de una granja destruida durante el transcurso de la guerra y que nadie se había molestado en reconstruir, me percaté de una débil luz proveniente del granero, al llegar allí no encontré nada más que tres lápidas improvisadas con maderas viejas probablemente pertenecientes a las ruinas de la casa, la luz había desaparecido (…) Mientras examinaba el terreno e investigaba acerca del origen de dicha luz mis pies tropezaron con un saliente de metal, al principio pensé que debía tratarse de algún tipo de instrumento utilizado en la granja o tal vez de los restos de un tanque o algún arma, aun así era la única pista que tenía y cavé con mis propias manos hasta dar con lo que parecía el compartimento de entrada de un búnker nazi.

Sobre lo que encontró McCarthy

Traté de abrir la puerta con todos los medios disponibles a mi alcance durante unas tres horas aproximadamente, golpeé e intenté hacer palanca, pero fue en vano, cuando estaba a punto de rendirme las luces reaparecieron; el metal estaba brillando, no se trataba de algún tipo de bombilla, sino del propio metal, reconozco que me asusté mucho y me escondí detrás de unos montones de paja chamuscada (…) Tres seres de características extrañas salieron del interior ¿Cómo describirlos? Eran un bulbo de piel húmeda y opalescente de color verde dotados de un solo ojo que parecía mirar a través de las cosas, tal vez observando un plano diferente al nuestro o tal vez ciego; de su boca asomaban dientes cuya mella había convertido en afilados, en el centro del bulbo había una piedra negra de extrañas características que resplandecía plateada a la luz de la luna, era preciosa y quería cogerla, ignorar todos los peligros y alcanzarla con mi mano desnuda, parecía fría… Algo chascó bajo mis pies y los tres seres me miraron, pero no con los ojos, me miraron con la piedra (…) Se acercaron a mí con sus proto-extremidades, que pese a estar dotadas de dedos y articulaciones tenían más de tentáculos que de piernas, patas o brazos. La piedra cambió de color, ya no estaba fría sino ardiendo y era roja. Cuando desperté estaba en mi cama, al principio pensé que todo había sido una pesadilla debida a la ingesta de alcohol, pero después descubrí que las heridas de mis dedos al intentar abrir el “búnker” seguían allí, y luego me vi en el espejo…

La conclusión de McCarthy

Hay un último pasaje del que habla Errol McCarthy cuando relata la historia de su abuelo y que no aparece en el informe militar elaborado por el mismo justo después del suceso.
Por más que la busqué jamás volví a encontrar la granja, los seres habían entrado en mi mente y habían jugado con ella a sus anchas, se convirtieron en una especie de obsesión, pero si me habían hecho olvidar su localización ¿Por qué no habían hecho que los olvidara a ellos? Ahora con el paso del tiempo lo entiendo, ellos ya no se ocultan, están ahí y quieren que lo sepamos, todas las noches los siento merodeando a mi alrededor, sobre todo en las noches lluviosas como esta, observándome tras los cristales con sus ojos ciegos y sus piedras brillantes, jugando conmigo…
La mañana siguiente a que el abuelo de Errol McCarthy relatara su historia al chico, murió de un ataque al corazón.

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